Cebra de Chapman

Cebra de Chapman

 

El espectacular diseño del pelaje de las cebras tiene una función muy concreta: desdibujar la silueta de los individuos dentro del grupo y desorientar así a sus depredadores –principalmente leones y hienas– cuando las intentan cazar por las sabanas africanas.
La variación de este dibujo permite distinguir diferentes especies y razas geográficas, que se distribuyen por el este y el sur de África. La cebra de Chapman, caracterizada por presentar líneas oscuras menos contrastadas entre las rayas negras, ocupa el sur de Mozambique, oeste de Botswana, norte de Sudáfrica y sureste de Angola.
Son animales sociales que viven en grupos familiares, pero que pueden unirse en grandes manadas durante la estación seca, época en la que pueden recorrer grandes distancias buscando agua y hierba para subsistir ante las áridas condiciones imperantes.
Durante el período reproductor los machos se pelean dándose coces y mordiscos para dominar un grupo de hembras.

Suricata

Suricata

 

El suricata es una pequeña mangosta que vive en las sabanas secas y las llanuras subdesérticas del sur de Angola, Namibia, Sudáfrica y Botswana. De pelaje marrón claro, con rayas más oscuras en la espalda, tiene el hocico alargado y unas garras fuertes y curvadas que utiliza para excavar.

Activo cazador, se alimenta principalmente de insectos, larvas, gusanos, caracoles y otros invertebrados, pero puede también comer pájaros, huevos, pequeños mamíferos, serpientes e incluso frutas y raíces.

Presenta actividad diurna y costumbres sociales: forma colonias numerosas que habitan madrigueras subterráneas muchas veces construidos previamente por otros animales. Con el tiempo, estas madrigueras acaban teniendo una gran complejidad de galerías intercomunicadas y disponen de numerosas entradas.

Es muy característico verlos erguidos sobre las patas traseras a la entrada de sus madrigueras, vigilando el entorno para detectar posible enemigos. Cuando aparece un depredador, el animal que está vigilando emite un grito característico que hace que todos los componentes de la colonia se escondan en el interior de la madriguera.

Manifiestan un carácter dócil, lo que conlleva que en muchas zonas de su área de distribución se les tenga como mascotas.

Es una especie aún abundante en buena parte de su área de distribución.

Impala de cara negra

Impala de cara negra

El impala es un antílope esbelto y ágil que habita en las sabanas arboladas y las regiones arbustivas de buena parte de África oriental y del sur. Su pelaje es de color leonado, con la parte ventral y las nalgas blancas, y la cola de color blanco y con una línea negra que la atraviesa longitudinalmente. Esta cola le sirve de señal de comunicación, puesto que cuando un ejemplar detecta un peligro la mueve nerviosamente de un lado a otro y advierte a los otros miembros de la manada.
Extremadamente ágil, cuando huye de los depredadores (leopardos, licaones, guepardos, hienas y leones) lo hace corriendo y dando saltos de hasta 9 m de longitud y 3 m de altura.
Se alimenta de hierba, semillas, yemas y, sobre todos, de hojas de acacias y de distintos tipos de arbustos, y es una especie gregaria que forma dos tipos de agrupaciones: manadas de hembras, jóvenes y crías dirigidas por una hembra experimentada y manadas formadas exclusivamente por machos adultos y subadultos.
Durante la época de reproducción, cada macho se separa de los otros y defiende un territorio propio, de entre 10 y 60 hectáreas, que ocupa año tras año mientras no es vencido por ningún otro contrincante. Los grupos de hembras se desplazan de un territorio al otro, y los machos intentan retenerlas en el interior del suyo el tiempo suficiente como para poderlas cubrir, a la vez que luchan y expulsan a cualquier otro macho que aparezca.
En las luchas utilizan los largos cuernos espiralados de hasta 92 cm de longitud y en forma de lira que los distingue de las hembras.
De las tres subespecies de impala que existen, en el Zoo de Barcelona se encuentra la única que se está hoy en grave peligro de extinción, el impala de cara negra, que se caracteriza por tener unas franjas negras longitudinales en la cara, que le dan el nombre, y que vive tan solo en el sur de Angola y el norte de Namibia.

Jabirú

Jabirú

 

El Jabirú africano puede llegar a medir 1,50m de altura y se reconoce fácilmente por la coloración blanca y negra del plumaje y, sobre todo, por el gran pico de colores amarillo, rojo y negro. Presentan un curioso dimorfismo sexual, ya que los machos tienen los ojos de color marrón oscuro mientras que las hembras los tienen amarillos.

Vive al sur del Sáhara, desde Senegal a Etiopía y por el sur hasta la República de Sudáfrica, alrededor de masas de agua poco profundas y zonas húmedas donde se alimenta de invertebrados, peces, anfibios, reptiles, pequeños mamíferos y pollos de ave.

Sus poblaciones, más o menos estables pero no muy abundantes en ningún lugar, se encuentran amenazadas por la destrucción y la degradación de las zonas húmedas donde vive.

Ñu azul de barba negra

Ñu azul de barba negra

 

El aspecto estrafalario de este gran antílope, que puede ultrapasar los 250 kg de peso, viene dado por la desproporción entre la grupa, de constitución delgada, y la parte delantera, mucho más robusta.
El color gris azulado de su pelaje, que da nombre a la especie, queda cortado por unas franjas verticales más oscuras a la altura del pecho. De la garganta cuelgan pelo a modo de barba, y encima del cuello y en las espaldas tienen una larga crin de color negro. Los cuernos, de base ancha, están presentes en los dos sexos, siendo más delgados en las hembras.
La distribución del ñu azul va desde la República de Suráfrica hasta el río Tana, en Kenia. Generalmente se encuentra en grandes grupos, a veces de decenas de miles de animales, sobre todo durante los desplazamientos migratorios estacionales. En estas migraciones, ligadas a la disponibilidad de agua y de hierba, pueden recorrer distancias superiores a los 1.500 km moviéndose muchas veces en inacabables filas indias que erosionan el terreno dejando surcos más o menos profundos.
La época de celo, que coincide con el principio de la migración, comporta la aparición de conductas territoriales por parte de los machos, que defienden una parcela a su alrededor, donde tendrán lugar las cópulas.
La especie está sometida a una fuerte presión predadora por parte de los leones, guepardos, hienas y licaones, aunque los machos adultos suelen plantar cara, y muchas veces hacen cambiar de idea a los carnívoros de tamaño mediano.

Cocodrilo enano africano

Cocodrilo enano africano

 

Pertenece a la familia de los Crocodílidos, que consta de catorce especies de las cuales tres viven en África, cuatro en el Nuevo Mundo y el resto en Asia y Oceanía. Un detalle que permite identificar a esta familia es que mientras que casi todos los dientes de la mandíbula encajan en fositas del maxilar superior, el cuarto diente coincide con el estrechamiento del maxilar y esto hace que este diente sea visible cuando el animal tiene la boca cerrada. Además, las escamas ventrales tienen fositas sensoriales y la anchura y la longitud del hocico son variables según los hábitos alimentarios de cada especie.
De aspecto general robusto, el cocodrilo enano africano es una especie muy acorazada, con los párpados osificados y gruesos y con armaduras nucales y dorsales. Los adultos son uniformemente negros con el iris pardo. Los jóvenes tienen los flancos dorados. Es una especie muy pequeña que no llega a los 2 metros de longitud.
De costumbres bastante terrestres, se encuentra en las zonas boscosas de sabana arbolada del este y el centro de África, a menudo bastante lejos de cualquier curso de agua. Su forma de vida es parecida a la de los caimanes suramericanos del género Paleosuchus. Vive en pareja y no suele formar grupos.
De este cocodrilo se reconocen dos subespecies: O. tetraspis tetraspis, que ocupa la mayor parte del área de distribución, y O. tetraspis osborne, que vive solo en el norte del Zaire y Ruanda.
Pone aproximadamente 20-30 huevos en grandes montículos de tierra y vegetación que son defendidos por la hembra. Una vez han nacido las crías, las protegen tanto el macho como la hembra.

Bongo

Bongo

 

El bongo es el más grande de todos los antílopes de selva. Los machos pueden alcanzar 1,30 m de altura, 2,50 m de largo y más de 300 kg de peso. Es también el más colorido, ya que presenta un pelaje de tonalidad rojiza sobre el cual destacan de 12 a 14 rayas verticales blancas, una cresta dorsal también rayada de color blanco y una serie de manchas claras distribuidas por la cara, el pecho y las patas. Los cuernos, espiralados en forma de lira, presentes en los dos sexos, pueden llegar a medir un metro de largo. Esta vistosa coloración les permite, en realidad, camuflarse perfectamente entre las tonalidades claroscuras típicas de la selva densa donde viven.
El bongo habita en los bosques densos y las selvas lluviosas de planicie del oeste de África y la cuenca del río Congo, así como algunas selvas de montaña del oeste de Kenia. Es un animal de régimen vegetariano que se alimenta de hierba, hojas de árboles y arbustos, raíces, frutas que encuentra caídas en el suelo de la selva e incluso corteza.
De hábitos crepusculares y nocturnos, durante el día se mantienen dentro de la más densa vegetación. Suele vivir en parejas y en pequeños grupos familiares, aunque en los lugares en los que no es molestado puede formar pequeñas manadas de hasta una veintena de individuos. Sus depredadores naturales más importantes son los leopardos, las hienas manchadas y las grandes pitones, que pueden capturar ejemplares jóvenes.
Sin embargo, hoy en día el problema más grave para sus poblaciones es la caza directa por parte del hombre y, sobre todo, la destrucción de su hábitat natural, la selva.